
Lavarse el pelo con la frecuencia necesaria para que esté “siempre” limpio, dependiendo de las características del cuero cabelludo de cada persona y de las peculiaridades “ambientales”: trabajo, contaminación….
Utilizar el champú adecuado para cada caso, y nunca el gel de baño.
Secarlo de forma natural. Si ello no es posible puede usarse el secador con ciertas precauciones: utilizar a temperatura media y a una distancia de unos 10 cm. del pelo, cambiando de zona constantemente.
No usar peinados que provoquen tirantez en el cabello, pues pueden producir una progresiva y lenta caída del mismo.
Ante un caso de caída del cabello, siempre hay que ponerse en manos del especialista médico, que determinará sus causas y prescribirá el tratamiento adecuado, siempre basado en pruebas médicas y analíticas.