
Entrar a una consulta de una clínica capilar es entrar a un centro altamente especializado y profesionalizado, es entrar a un centro donde nos darán solución a nuestros problemas capilares y nos resolverán todas las dudas que tengamos al respecto. Pero entrar a una clínica capilar también es entrar en un mundo donde suceden cosas, como en la vida misma, algunas divertidas, algunas absurdas, algunas para recordar y otras para olvidar.
Y muchas de estas anécdotas precisamente se producen gracias a los usuarios y las usuarias que llegan desorientados, sin una idea clara y a veces prejuiciosa de los tratamientos capilares, y realizan algunos planteamientos como mínimo curiosos. Así que en este artículo vamos a tratar precisamente sobre estos planteamientos curiosos, sin entrar en detalles por ejemplo de sucesos concretos o anécdotas individuales que lógicamente suceden con el quehacer diario.
Siempre es importante la anécdota, pero mucho más si la misma se basa sobre una percepción distorsionada o errónea de alguna cosa, pues solo enfocándola y dándole entonces la realidad, el enfoque necesario, encontraremos realmente la respuesta a aquella duda que nos planteábamos, y en los tratamientos capilares suceden mucho estos casos.
Uno de los planteamientos peculiares y curiosos que realizan algunos usuarios al llegar a una clínica capilar y preguntar por el injerto capilar, es por ejemplo el tener preconcebido que esta intervención significa tener que “coser” cabello artificial a la zona calva para que el mismo quede sujeto, cuando para nada es así, todo lo contrario. Precisamente lo que hace tan especial e inmejorable la técnica del injerto capilar, es que utiliza cabello sano del mismo paciente para implantarlo en la zona calva, y que gracias a ello el cabello se vuelva a reproducir en la zona calva, en la zona que había resultado dañada capilaramente.
Y por exponer otro caso curioso, este casi de un tono humorístico pero no por ello menos real, es el de aquellos pacientes que se piensan que si en el injerto capilar se implanta, se injerta vello de un determinado color, el que se reproducirá será de este color. Ello lógicamente para nada es así, y el cabello que volverá a funcionar será el del mismo color que de forma innata y natural tiene el usuario sometido a la intervención. Es decir, incluso no podemos hablar ni de implantar pelo de otro color, pues lo que se hace con el injerto capilar, es implantar cabello (tiras capilares) sano del mismo donante, y por tanto con su color natural.
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